Der Archipelagus

HDCAM 1080p
4’54’’
1.33:1
25fps
Color
Sonora
2o17



Realización, sonido e imagen:
Bruno Delgado Ramo
Declamación:
Isabel Rivas Etxaniz

Localización: Mulva Munigua, Villanueva de Río y Minas
(líneas 253 a 277) 1

Ach! und säumest du noch? und jene, die göttlichgebornen,
Wohnen immer, o Tag! noch als in Tiefen der Erde
Einsam unten, indes ein immerlebender Frühling
Unbesungen über dem Haupt den Schlafenden dämmert?
Aber länger nicht mehr! schon hör' ich ferne des Festtags
Chorgesang auf grünem Gebirg' und das Echo der Haine,
Wo der Jünglinge Brust sich hebt, wo die Seele des Volks sich
Stillvereint im freieren Lied, zur Ehre des Gottes,
Dem die Höhe gebührt, doch auch die Thale sind heilig;
Denn, wo fröhlich der Strom in wachsender Jugend hinauseilt,
Unter Blumen des Lands, und wo auf sonnigen Ebnen
Edles Korn und der Obstwald reift, da kränzen am Feste
Gerne die Frommen sich auch, und auf dem Hügel der Stadt glänzt,
Menschlicher Wohnung gleich, die himmlische Halle der Freude.
Denn voll göttlichen Sinns ist alles Leben geworden,
Und vollendend, wie sonst, erscheinst du wieder den Kindern
Überall, o Natur! und, wie vom Quellengebirg, rinnt
Seegen von da und dort in die keimende Seele dem Volke.
Dann, dann, o ihr Freuden Athens! ihr Thaten in Sparta!
Köstliche Frühlingszeit im Griechenlande! wenn unser
Herbst kömmt, wenn ihr gereift, ihr Geister alle der Vorwelt!
Wiederkehret und siehe! des Jahrs Vollendung ist nahe!
Dann erhalte das Fest auch euch, vergangene Tage!
Hin nach Hellas schaue das Volk, und weinend und dankend
Sänftige sich in Erinnerungen der stolze Triumphtag!


¡Ay! ¿Es que nunca vendrás? ¿Es que aquellos nacidos divinos
moran ya solos por siempre en la tierra profunda ¡oh, día!,
mientras afuera la siempre inmortal primavera alborea,
sobre las sienes dormidas despunta, aunque nadie las cante?
¡No por más tiempo! Que oigo a lo lejos los sones de un coro,
voces celebran el día festivo en las verdes colinas,
ecos se escapan del soto do el pecho del joven se eleva,
tácita el alma del pueblo se funde en un canto más libre:
honran con versos al dios que en su altura a su valle no olvida.
Pronto, do corre feliz el creciente vigor del torrente
entre las flores del campo y maduran en tierras soleadas
nobles trigales y huertas, festivas coronas se ciñen
hombres piadosos y brilla en la urbe, en la alta colina,
sala celeste y dichosa, que humana morada semeja.
Toma sentido divino la vida ya en todas sus formas,
vuelves ahora a mostrarte a tus hijos cual culmen perfecto,
todo lo llenas Natura, cual monte que fuentes rebosa,
flúyenle al pueblo en las almas tus dones y en ellas germinan.
Luego, vosotras, ¡oh dichas de Atenas, hazañas de Esparta,
tiempos gloriosos de Grecia en su flor!, cuando llegue el otoño,
época nuestra, y maduras las almas de tiempos antiguos
todas regresen, pues, ¡mira! ¡ya en el año veloz se consuma!,
luego una fiesta a los días pasados también se celebre;
mire de nuevo a Élade el pueblo y en llantos y en gracias,
dulces recuerdos, transcurra gloriosa jornada de triunfo.2


Notas
1. Der Archipelagus, Friedrich Hölderlin, 1800-1801
2. Traducción extraida de la edición bilingüe a cargo de Helena Cortés Gabaudan (Der Archipelagus, Friedrich Hölderlin, LAOFICINA ediciones, Madrid, 2011)